Los ciclos

Poco a poco he ido retomando lo que estaba suelto. Culminé por fin el mayor proyecto que he tenido hasta ahora: las ilustraciones para un libro infantil. Si todo sale bien en unas cuantas semanas ya estará fuera de imprenta. Por lo demás, vivo un campo de batalla diario y continuo, como el resto del País. He decidido volver a practicar mi inglés con mi blog (journal) en ese idioma, por lo que probablemente, me tomaré un breve descanso de este, o me dividiré los temas según mis emociones me vayan guiando. Ya no doy nada por sentado, excepto lo obvio (envejecer y morir).

 

Sigo en esta etapa metamorfósica de cambios y procesos, de pasos, de ideas, de fracasos y mínimos avances. Evoluciono. Me adapto. Soy como una ameba, que se estira y encoge dependiendo de los cambios externos. Aún me carcome saber si saldré de todo esto y lucho fuertemente para no dejarme arrastrar por la desolación y las frustraciones. Sigo descifrando como convertir el dolor y la rabia en alegría, en pequeñas dosis de compasión. Quiero ser alquimista. Quiero convertir el dolor en fuerza positiva sin que me arrastre al lado profundo y oscuro que suelo estar.

 

Mis pequeñas diosas siguen su camino, un poco retrasadas pero siguen. Y estaré compartiendo en mi “journal” algunos pensamientos y proyectos que quiero ir gestando.

 

No sé si es una nota positiva, pero abrí una cuenta en Periscope (@nwpb_art) para hacer videos “live” y documentar el proceso de creación de las pequeñas diosas. Hay un parquecito de la comunidad que quiero rescatar. Y espero pronto comenzar un ciclo de talleres allí. Hay días en que me rindo y otros en los que no me quiero detener.

 

Por lo pronto estoy aquí. Conjurando y creando, al final, es el acto mágico de la creatividad lo que me tiene amarrada a la vida.



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