Diario de los intentos: el plan

Tengo un plan, que es casi como una confesión y testamento. Quiero viajar y diseñar. Hacer una vida creativa. Ver los jardines del Mundo. Ver la fauna del Mundo. Ayudar. Respirar el aliento de los lobos. Abrazar cada santuario animal. Dar de comer a lo que nos conecta. Al menos a lo que a mí me hace sentir conectada a este plano. Ya sé que el Universo me ha invadido de estrellas y nébulas. Cada noticia del espacio me hace brincar de emoción. Sé que mi casa, mi verdadera casa está más allá de los anillos de Saturno. Lo siento. Desde siempre.

 

Pero mi plan no es hablar ni escribir de mis fantasías sensoriales. Mi plan es crear, al menos en el intento, una vida productiva y creativa. No tengo nada. Nada. Solo tengo ésta cabeza problemática, éste corazón furioso, éstas manos productivas. Y creo que con esto puedo empezar algo válido.

 

Así es que hoy comienzo mis nuevos diarios, el de los intentos, el de la búsqueda, el de la investigación. Intento con melancólica (no siempre lo consigo, pero ahí voy) fuerza, ver y enfocarme en lo positivo. Sobrepasar la nada y el estancamiento. Intento es una palabra fuerte, afirmativa, positiva. Y por ahora es todo lo que tengo. Me aferro a ella. Me comprometo a intentarlo. Después de mucho pensar y revolcarme en la oscuridad: ¿necesito que alguien valide mi inteligencia? ¿necesito que una universidad valide mi ingenio y creatividad? De seguro necesito aprender nuevas cosas, es mi hambre eterna, ¿pero debo detenerme por un no? En un mundo laboral lleno de apariencias y de títulos, seré una que no lo lleve (al menos lo intenté), lo que sí procuraré es ir tras el conocimiento así sea por otros medios, menos académicos y al final es lo mejor. Soy fan de las reglas pero mucho más de romperlas. Y aquí estoy, otra vez, tras mis intentos.

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