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Mostrando las entradas de octubre, 2016

Diario de la crisis: el bazaar

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Después de casi dos semanas y mucho trabajo rehice por completo mi página web. El empuje me lo dio el estancamiento. Esta sensación de patinar y tropezar sobre lo mismo. Toda la tristeza y frustración ha servido para algo. Al menos eso creo. Estoy bastante satisfecha con el "look" moderno y profesional. Eso era precisamente lo qu quería. 
Este es mi primer paso para crear el estado posible de las soluciones. Comienzo a cambiar lo que no me gusta y lo que no quiero. La fui trabajando un poco cada día, uno de esos ratitos que tengo durante la noche. La fui escribiendo también. Aún faltan detalles, más escritura pero ahí vamos. 
Le añadí una nueva página: Bazaar Sol y Luna. Un espacio temporero (probablemente hasta enero) en el que estará para la venta algunos de los libros de mi biblioteca personal, materiales y accesorios que conservaba. 
Si. Me despego. Rompiendo la inmovilidad y el estancamiento para echar a rodar la energía del cambio.  Puede sonar a dicho de campaña política…

Diario de la crisis: aceptar

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Escribir éstos diarios me han ayudado a comprender y a aceptar. Soy testigo de mi destrucción porque también seré testigo de mi construcción.
Acepto que ya nada será igual y que las cosas que hacía o participaba ya no serán. Acepto escribir cada uno de mis diarios sin vergüenza. Acepto esta dualidad: destrucción y construcción. 
Si no me destruyo nunca sabría la voluntad tan terca y tan "survivor" de mis días. Cambio y acepto. 
Porque aceptar es también una manera de rendirse. Digamos que me ubico en esta breve pausa para verme desde todos los puntos cardinales y reconocer la fuerza que tengo. Sólo siendo débil es que se aprende a ser fuerte. 
Algo así como una gran contradicción. El yin y el yan. Y yo soy ambos: luz y oscuridad. Acepto mi gran controvertible humanidad. 
Acepto esta vorágine de situaciones, de pérdidas, de gran peso, acepto esta neblina que no me deja ver. Acepto que este estancamiento tiene un propósito. 
Y mientras voy aceptando también voy construyendo. Buscan…

Diario de la crisis: lo que he dejado de hacer

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Puede parecer que todo lo que escribo aquí es negativo. Y lo es. Documento mi destrucción aunque suene a tragedia, a drama, a ruptura. Digamos que documento esto pensando en que también algún día documentaré mi construcción. Algo así como el ave fénix o como la flor de loto. 
He dejado de hacer muchas cosas. No de ahora sino desde hace un tiempo.  Algunas las he dejado de hacer por decisión propia otras por situaciones económicas, la vida y sus trampas. 
Estoy en un espiral de profunda incertidumbre. Profunda es decir llanito. Y es aquí que comienza el quiebre de una voluntad habitada de sueños muertos. 
Si me preguntaran cómo veo mi imagen ante un espejo diría que llena de fango y mierda. 
Mucho hay de melancolía en mis horas. Un profundo desconcierto me viste. Soy algo así como un ser que se hunde habitada por el abandono. 
Todos los sueños de crear han muerto. Todos, hasta los más básicos. Ya no sueño. 
El otro día mientras limpiaba y recogía, encontré unas piezas de accesorios. Joyería …

Página aparte...

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Ante el asombro de lo trágico. Ante el espanto de la muerte. Ante el espectro mas duro. Ante el vacío que florece de manera brutal  e inequívoca. Ante el adiós que no llegó. Ante el frío que arropa la piel. Ante el dolor en todo su esplendor. Ahí ante lo dolorosamente dolido, ahí dónde ya no somos nosotros sino todo lo imposiblemente perdido. Ahí dónde la lágrima es imparable y es terriblemente mortal cada recuerdo y cada pensamiento se convierte en pregunta. Ahí en ese momento de desvaríos cuerdos porque el dolor de lo perdido nos dejó completamente mudos. Ahí dónde la vida, la puta y dulce vida. La cruel vida, te suelta de la mano y te empuja hacia la penumbra más oscura que tu vida, esa misma vida por la que apostaste todo el amor, jamás ha podido ver.



•Infinita tristeza ante la muerte de un ser querido. 




Diario de la crisis: cuando no hay papel

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Cuando todo está mega apretado. Cuando el dinero es un problema grave. Cuando por más que trabajes nunca sobra. Cuando siempre falta. Cuando cuentas lo que hay en la canasta del súper y te das cuenta de que lo que llevas todavía es mucho. Cuando eres artista o al menos eso te crees ( y lo haces como la única cosa en la que todavía crees) y los materiales empiezan a acabarse.  Cuando ya no sabes cuando será la próxima vez que puedas comprar papel. Ese papel que ni siquiera es tan caro digamos que promedio, pero ese promedio aún es imposible de costear. Todo eso junto y más se llama pobreza. 

Entonces nada importa. Entonces, solo entonces entiendes que no importa los esfuerzos que hagas por salir de la pobreza estás marcada cómo la miserable perdedora. 
En mis días oscuros (y son muchos) he dibujado mientras lloro o viceversa. Por suerte la tabletita pequeña que Enrique me obsequió ha sido una gran aliada. Y cuando todo lo demás ha faltado o escasea, ella está ahí para salvarme.
Dicen que …

Diario de la crisis: cosas sueltas

Hay algo de trágico en morir en lo mismo over and over. 
Quizás es el empeño de lo normal. Esa rutina que vomitas desde que te das cuenta cuan encajonada estás. 
Hay días, como hoy, como ayer que todo pesa. Densidades tan poderosas como el plomo. 
Otoño... morir en la vida o es la vida esta cosa suelta y engañada de la muerte desde siempre. 
Promesa era una linda palabra. Ahora es un ave de rapiña esperando por nosotros. 

Diario de la crisis: escribir

Escribir para aliviar. Para salvar la lengua de tanta mordida. Para llorar en palabras.  Escribir para que la rabia y el dolor, el abandono, la impotencia no se conviertan en tumores dentro de mí. Escribir para no morir. Escribir cómo la única manera de estar. 
Básicamente éstas son las razones para comenzar mis diarios de la crisis en dónde la única pretensión es el desahogo.  
Escribir como amuleto. Escribir. Dejar ir y así poder irme también. Irme a la esquina más oscura del vacío. No. Esto no pasará. Esto se pondrá peor.