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Mostrando las entradas de mayo, 2012

La resignación

En algún momento del vivir nos toca de cerca el efecto resignación. La vida complicada, los planes que cambian, las ideas, las acciones, el camino que elegimos nos lleva muchas veces a esta acción pasiva de la trayectoria, muchas veces también a nuestro pesar.
Todos quisiéramos ser jóvenes eternamente, tener el trabajo ideal, el hombre o la mujer ideal, mucho dinero para comprar lo que quisiéramos, la salud para seguir, los placeres (cualesquiera sea su gusto). Pero desde muy temprano en el camino de la vida vamos aprendiendo que hay cosas que son  y otras que no podrán ser. Y sí a veces aunque te mates trabajando, aunque te ardan los ojos de ensueño sencillamente no podrán ser.
Vivir es una tarea. Complicada y fascinante, somos pequeñas partículas que flotan en un hermoso globo terráqueo. Tierra de dioses y bestias, tierra de humanos e inhumanos.
A veces la resignación es un alivio, cuando ya queremos soltar el paquete, es un alivio. El cansancio rutinario, los mismos días, las mism…

La iglesia...

Todos los domingos sin falta, a través de las paredes de un edificio antiguo, se escuchan gritos y alaridos, luego música desafinada. Suena a una conducta bipolar o surreal como usted mejor se sienta en la descripción. A mí el estruendo me parece esquizofrénico, si me sentara con un cronómetro podría obtener la información precisa del tiempo entre los alaridos y la música.
Los que no lo saben (ahora sí) vivo frente a una iglesia pentecostal. No es terrible sino fuera por los domingos...
Mi carácter es otro los domingos, pocas veces me animo a salir, excepto a la playa (la cual iría todos los días) y después de jugar y charlar con koko (mi hijo emplumado) me gusta abrir la enorme puerta que dá al cielo desde un fantástico tercer piso. Un cielo azul se asoma sin pudor y con todo su esplendor. El ruido de la calle apenas es perceptible, todo parece divino menos (ya se imaginarán) los alaridos desquiciados del pastor de la iglesia. 
Siempre pienso lo mismo, ¿por qué gritar como un conden…

El rechazo...

Hay quien pensará que soy una arrogante comemierda o quizás una pretensiosa creída. Nada más lejos de la realidad, por eso los prejuicios son increíbles. La vida es un átomo y todo acontece en ramificaciones dispersas de un mismo tronco: el tiempo. Las oportunidades aparecen cuando menos te lo esperas o cuando las buscas afanosamente. El rechazar varias ofertas de "exposición" en un libro y en una revista digital literaria te coloca en el frágil alambre y abismo de la caída o vuelo (si tienes las alas para volar).
La memoria es así, tan imaginativa y burlona como cruda y despiadada. En la cuerda floja de mis emociones salté al vacío y decidí el lado oscuro del reconocimiento, o sea, el que no existe. Decidir no publicar mi poesía en tal o cual libro, o en tal o cual portal es un acto estúpido para algunas y algunos, para mí es un acto de guerrilla. 
Decidir dónde y cuándo publicar lo que escribo es mi libertad absoluta. El miedo se espanta cada vez que hago esto. El miedo s…