1 de diciembre de 2016

Por fin llegas diciembre...

Y finalmente tú. El último mes. El final simbólico de un año lleno de lágrimas y profundas tristezas. Me convertiste en habitante del caos, del abandono, de la pobreza. 

Diciembre, que irónico eres. Todo el mundo de fiesta, tus días hermosos y acá adentro nadie advierte las grietas. 

Llegaste con el cansancio. Con la rendición a cuestas. Con la neblina de la incertidumbre. Con la abrumadora sensación de que todo está perdido. 

Pero quiero creer que no. Todo está tan nublado que no puedo ver ni mi propia sombra. A ciegas construyo una mejor versión de mí. 

Honestamente no guardo esperanzas de nada, pero quiero y lo necesito, creer que de aquí saldré. Repetir hasta el cansancio que no todo está perdido. Tengo el pecho abierto para recibir todas las lecciones, duras y crueles, arrasadoras lecciones. Lucho contra todo asomo de lágrimas para creer que de aquí saldré. Qué todo pasará. Que era y ha sido necesaria esta gran lección. Que documentar mi destrucción sirva para no olvidar toda la fuerza que se requiere seguir creando ante la adversidad. Que $1.38 en mi cuenta de banco no me va a detener. 

De seguro he fallado en mucho, que he merecido todo esto. Busco explicaciones en la culpa, como si así las cosas pudieran mejorar. 

Aún así, qué lindo eres diciembre. Me gustaría estar de fiesta, de verdad que me gustaría. 

Y aunque no lo creas, cuánto alivio siento de este final,  aunque sea simbólico, diciembre, aunque sea simbólico. 

23 de noviembre de 2016

El primer de los adioses



“Uno se despide insensiblemente, de pequeñas cosas…”

-canción popular

 

 

Ante la confusión de no tener nada, los ecos invisibles de las puertas que se cierran retumban en la visión que tenemos ahora de la vida. No es nueva la noticia de la partida. Es más bien un augurio que se viene gestando desde años, siempre con la pena de querer quedarse por yo no sé qué romántico sueño que ahora yace muerto en los párpados de todos mis espejos. Eso, que la confusión nos lleva al desespero. Y allí, es que comienzan los adioses.

 

Me separo, minuto a minuto de la imagen cotidiana. Este vivir isleño y repetitivo. A sucumbir a la despedida. Y en todo esto descubrí que no hay un solo adiós, hay muchos. Tantos…

 

Generalmente, el primero no es el más que duele, aunque nos deje sin aliento. Sospecho que es el último el que te derrumba de un lado, del lado del corazón.

 

Aprendí (hace poco) el peso que tienen los vacíos cuando algo se va. Esas pequeñas cosas que nos acompañan sin darnos cuenta y cuando pasas revista son años en ti, años en la capacidad de abrazar lo común. También aprendí te vuelves más agradecida. 

 

No sé si pueda resistir el peso de todos los adioses, pero aquí estoy, pasando lista de los posibles. Resistiendo. Rendida y en el piso. De los inesperados ya la vida se encargará.

 

Hace una semana comenzamos “oficialmente” a despedirnos. La pecera y mis peces, mis hijos de agua salada, mi pequeño mar, mi pequeño nicho a Yemayá, quedó fuera. La vendimos. Le dijimos adiós para siempre. Y así las cosas. Preparo los libros para regalar o botar (ya nadie quiere libros, ya no hay bibliotecas), los libreros, los muebles, la ropa, el carro, la vida.

 

Si algo me ha quedado claro, es que nada de lo que hasta ahora es, será. A veces no puedo respirar, la ansiedad me paraliza. A veces pienso que de aquí, de este deslizamiento hacia la más paupérrima pobreza, no saldré. Y no duermo. Y no como. No sé si lo lograré.

 

No es nueva la noticia de la partida. Es más bien un conjunto de despedidas atoradas en la garganta y en el pecho. Es tiempo para el diario de los adioses, ya es tiempo.

 

21 de noviembre de 2016

Los días llorosos...


Hay días en que parece que todos lloramos a la misma vez. Tierra, cielo, mar y nosotros. En especial este silencio de vida que retumba en los talones, a veces caminar pesa. A veces, te eleva. 

Noviembre llora religiosamente. Cada uno de sus días tiene un llanto distinto. Me duele ver a los gatitos de San Juan juntitos bajo la lluvia, los pájaros, la luz que nos dio la espalda. Qué se hace con tanta despedida guardada?  Con tanta poesía escondida?

A veces me detengo a mirar las gotas que caen y hago vídeitos que luego borro. Es que siempre quiero cazar el espíritu de lo imposible. Quizás es que también yo quiero ser espíritu, de esos como los de Ghibili. 

Hay días en que se llora en todos los rincones. Es la lluvia en la cara. Es la lluvia en el alma. Es l    a   ll  u   vi    aaa. 

Hay días tan comunes, tan abismales, tan salvajes en su modestia. Hace un mes que llueve sin parar. Hace un mes que somos agua. Es la despedida. Hay tanto que limpiar. Tanto...


9 de noviembre de 2016

Un día para crear...

No hay palabras para describir toda la madeja de emociones y pensamientos que me invaden en éstos momentos. Es quizás como una mezcla de rabia y decepción. Algo muy parecido al luto. 

Me levante esta mañana muy temprano con un malestar en el espíritu. A la distancia unos tiros o petardos me confirmaron lo que ya mis tripas sabían. Confirmado por el periódico un vacío inmenso me cubrió. Algo que es más fuerte que la sensación de pérdida. Algo peor que el refrán: "esto se jodio". 

Me vestí de mi habitual negro pero hoy bajo una tristeza perdida. Como un golpe que se lleva sin remedio. 

La primera impresión en la mañana fue de que el mundo se acabó y no es por tonterías religiosas. Sino que tal como lo conocemos acabó. La más profunda incertidumbre me invade y yo que creía que ya nada podía arrastrarme más abajo. Duele. Algo en la existencia se quebró. 

Me he refugiado en las palabras de amor y humanidad de muchos artistas e ilustradores/as que sigo. Busco palabras de bondad y de fuerza. No saben cómo me han ayudado un poco a sobrellevar este día. 

Abrazo mi propia sensibilidad para reforzarla hoy más que nunca. Con rabia pero sin dejar que decida por mí. Hoy más que ayer quiero que sea el amor y la compasión y la bravura de apostar por la solidaridad los que me guíen de aquí en adelante. Sentiré miedos que no conocía pero también una fuerza nueva e inquebrantable. Me Agrietaré pero también sanaré. 

Hoy también leí las palabras más bonitas: ve y haz arte. Transformemos el odio y la ignorancia. Construyamos con la belleza de la fuerza creativa. Y eso haré. 

A pesar del odio. No dejaré de crear, aunque los pedazos duelan más allá de lo habitual.   

4 de noviembre de 2016

Diario de la construcción: Floresta Moon

Me preparo para irme. Sólo me faltan algunos detalles de las solicitudes que estoy agenciando. Ojalá las cosas fueran más rápidas. Ojalá que esto funcione. Ojalá que todo caiga en su lugar. Tengo tantas ganas de que funcione que a veces me da miedito. 

Y sobre todas las cosas sé que en éstos momentos tengo que tener la cabeza fría. Nada de ilusiones. Nada de sueños. Nada de querencias sobre un lugar u otro. Claro que muy adentro tengo la universidad y la ciudad a la que quiero ir. Y no, no es ni Florida ni Nueva York. Ya la suerte o el universo dirán. Trato de no aferrarme. Estar clara de que las cosas no saldrán cómo una las planea. Así no habrá ni desilusiones ni dolores. Trato de fluir, para nada fácil. Tiendo a la resistencia. Acepto. Aprendo. Me adapto. Eso se llama destrucción. Romperte en pedazos para moldear una mejor actitud hacia esta crisis. 

Sigo perdiendo, ya se ha vuelto como una costumbre demasiado cotidiana. Tampoco estaré participando de las Fiestas de la Calle 2017, al parecer ya no soy  parte de la élite de artistas y diseñadores. Esta bien, a veces me siento como de yeso, ya las cosas no me duelen tanto. Supongo que es parte de la destrucción. Ya el dinero llegará de otra manera. 

Y por esas tantas puertas que se cierran y me empujan al borde de la caída es que tengo este espíritu tan guerrero. Y si se creen que me he rendido de hacer mi trabajo lo mejor que puedo, volverme viral, crecer y expandir mis ideas a lugares insospechados, pueden apostar todo lo que tienen en mi contra o a mi favor, como quiera ganaré. 

Y ganaré en sabiduría, en ser más fuerte, en retar mi creatividad, en crecer económicamente aunque en éstos momentos suene a utopía, en ser mejor persona, mucho más de lo que soy ahora, en reforzar esta voluntad de acero. En volver a construir sueños y una vida de la cuál me sienta inmensamente orgullosa. Una vida en la que ya no tenga vergüenza de mirar a los ojos a mis enemigos, una vida en la que ya no sea menos que nadie. 

Y es por esa misma vida que "Floresta moon" nació.  Es mi nueva tienda dedicada exclusivamente a las camisetas. No puedo estar sin crear, lo juro que no puedo. Y ante este estancamiento menos. Se me ocurrió que, si la vida me da la oportunidad que busco, debo tener varios recursos que me representen en lo que las cosas vuelven a su lugar o a un lugar mejor. Fue así que apareció Threadless. 


        www.nwpbart.threadless.com

También estoy trabajando algunos diseños para bufandas (uno de mis accesorios favoritos). Pero los mostraré un poco más adelante. Mientras tanto espero que visiten Floresta moon. Quizás encuentres el regalito diferente y único 😉

Gracias por visitar.
Pronto mi blog en inglés estará activo otra vez. 👍🏼

2 de noviembre de 2016

Rosa








Soy instintiva. Mi intuición me guía y yo la escucho y la sigo aunque a veces no entienda las cosas exactamente como se presentan. Pero sé reconocerla la gran mayoría de las veces para ambas cosas: para bien y para mal. 

Mi tripa es medio bruja. A lo largo de mi existencia en más de una ocasión alguien me ha llamado bruja. Ya sea por lo obvio: pelo negro largo, uñas pintadas de colores oscuros, sombras negras sobre mis ojos, labios oscuros casi como el beso de la noche. Y mi madre siempre me dice que le adivino el pensamiento. 

Por mis lunas, por mi predilección desde siempre a vestirme de negro, de azul indigo, de morados y púrpuras. Yo le llamo vestirme de noche. Y por mi conexión con los animales. 

Pero si lo soy o no eso no tiene importancia. Creo que todas las mujeres lo somos de una u otra forma. Y esto no es malo. 

Mi escrito hoy es porque es noviembre ya estamos en el final... 

También quería poner en palabras mi extraño gusto de los últimos meses por el color rosado. No en mis atributos ni en mis complementos (ropa, accesorios) pero sí en mis ilustraciones y arte. 

Como dije al principio, soy institiva. Por alguna razón he sucumbido a este tono a este color. Y creo que mi espíritu ha necesitado paz y ha necesitado aceptarse. 

Esto es lo que dice Google: 

El color rosa es uno de los colores más sensibles, simboliza el amor, el cariño a la maternidad y nos arropa en los momentos de soledad. Hace que nos sintamos emocionalmente mucho mejor y también se ha usado tradicionalmente para representar las cosas femeninas.

Según seguí leyendo es bueno para relajarse, para la soledad, promueve el amor propio, la sensibilidad, el cariño, la compasión y muchas otras energías positivas. 

Mi espíritu parece conocerme mejor y sabe que lo más que necesito en estos momentos son todas esas cosas y más. Estoy tratando fuertemente de enfocarme en los proyectos que tengo. En dar los pasos para algo mejor. Y aqui tengo una linda colección de chicas llenas de mucha tranquilidad y dulzura para llenar tus días y los míos de gran amor. Todas las piezas las pueden encontrar en mi tienda de Society 6. 




28 de octubre de 2016

Diario de la crisis: el bazaar


Después de casi dos semanas y mucho trabajo rehice por completo mi página web. El empuje me lo dio el estancamiento. Esta sensación de patinar y tropezar sobre lo mismo. Toda la tristeza y frustración ha servido para algo. Al menos eso creo. Estoy bastante satisfecha con el "look" moderno y profesional. Eso era precisamente lo qu quería. 

Este es mi primer paso para crear el estado posible de las soluciones. Comienzo a cambiar lo que no me gusta y lo que no quiero. La fui trabajando un poco cada día, uno de esos ratitos que tengo durante la noche. La fui escribiendo también. Aún faltan detalles, más escritura pero ahí vamos. 

Le añadí una nueva página: Bazaar Sol y Luna. Un espacio temporero (probablemente hasta enero) en el que estará para la venta algunos de los libros de mi biblioteca personal, materiales y accesorios que conservaba. 

Si. Me despego. Rompiendo la inmovilidad y el estancamiento para echar a rodar la energía del cambio.  Puede sonar a dicho de campaña política pero es así. Si algo me ha enseñado este  fatídico año ha sido el desapego. El esfuerzo de sobrevivir. 

Quizás no funcione pero igual lo intento. A finales de enero ya veré cuánto terminará en el reciclaje y cuánto se podrá salvar. 

Me limpio de lo que ya no puedo cargar. Me limpio de lo que ya no puede brindarme oportunidades. Me limpio de lo que me aguanta a volar. Acepto también esta limpieza. 

Suelto lo viejo y no por viejo sino por la voluntad de ser libre. Tantos años soñando, leyendo, construyendo mi pequeña Alejandría... 

Necesito seguir y mirar adelante. A lo mejor nada de lo que estoy haciendo de resultados. Eso también lo tengo claro. Nunca le he dado el espacio para el arrepentimiento de todo hay una enseñanza. De todo. 

Al menos ya tengo un portafolio presentable y mi propia tienda (aún cuando el bazaar no funcione como espero).

Para verlo pueden acceder a través del ojo que aparece en la columna derecha superior. 

Gracias por visitar.